Lunes, 21 de agosto de 2006
Al poco de llegar anocheció. Hacía frío pero no importaba demasiado, ya estaban allí. A pesar de la lluvia caída a su llegada, se quedó una noche absolutamente despejada. Caminado en la oscuridad observaron un espectáculo difícil de ver en una gran ciudad, un gran techo de estrellas se abrió ante sus ojos. De pronto una estrella fugaz se perdió en la oscuridad.
- Pide un deseo.
- Ya. Pide tú otro.
- Ya está.
(Risas)
Por: tengo frío | Situaciones | Comentarios (2) | Referencias (0)
Esta bitácora nació del dolor más desgarrado. Continuó con una resaca de amor. Ahora sólo cuenta las crónicas de un mesetario que camina sin rumbo por la vida.