Jueves, 15 de junio de 2006
Hoy leí algo de MaRiPoSa De AmOr que me hizo pensar. Ella escribió: "el destino es muy caprichoso y si una persona tiene que ser para tí, da igual que se case o se vaya, porque tarde o temprano regresa." Por supuesto que no creo en el destino así que realmente no tengo demasiada fe en esa frase. Pero... y si creyera por un momento... ¿ganaría el destino la batalla al dolor?
Pienso que las cosas pasan porque tienen que pasar, más bien por la voluntad de las personas y una pizca de azar. Creo que lo que paso está ahí y no hay que darlo más vueltas. Mi persona apareció e igual que vino se fue, no se trató del destino sino de su voluntad. El azar influyó en momentos puntuales pero su voluntad fue la que lo eligió así.
Resumiendo, es muy fácil creer en el destino, pero a veces el destino está en nuestra mano y no hacemos nada por cambiarlo.
Por: tengo frío | Paranoias | Comentarios (6) | Referencias (0)
Charlize | 15-06-2006 14:20:46
tengo frío | 15-06-2006 14:54:09
La persona que se queda no tiene porque ser tu persona. La persona adecuada, ideal o como se quiera decir, es la que viene, o se marcha, o regresa, o la que haya estado a nuestro lado cinco segundos. Reconocemos que un hombre o mujer es el de nuestra vida con tan sólo un segundo. Es una especie de intuición natural, y de eso nadie puede escapar. Chau.
MaRiPoSa De aMoR... | 15-06-2006 17:35:04
¿Significa eso que si en ese segundo te has dado cuenta de que esa persona no es la tuya,ya no puedes darle ninguna oportunidad?
Pues si es así,mejor que se lo dejemos bien clarito,porque el sufrimiento le vendrá de golpe,pero es mejor eso que ir muriendo poco a poco en una oscura incertidumbre.
galilea | 15-06-2006 18:01:02
tengo frío | 15-06-2006 19:38:44
Las segundas oportunidades se otorgan solo si le interesa a la persona y cree que vale la pena correr el riesgo.
no hay que aferrarse a esperar una segunda oportunidad.
Alejandro | 17-06-2006 18:02:26
Esta bitácora nació del dolor más desgarrado. Continuó con una resaca de amor. Ahora sólo cuenta las crónicas de un mesetario que camina sin rumbo por la vida.