Lunes, 12 de diciembre de 2005
Él estaba muy lejos. Discutieron o por lo menos él lo creyó así. Se sentía morir. La mando varios mensajes con mil "lo sientos" seguidos de mil "te quieros". Pasó una noche terrible y ella no contestaba. Ya, cuando los rayos del sol entraban tímidamente por su ventana ella contestó. Su corazón se quedó tranquilo, abrazó su balón de ositos y se dió la vuelta en la cama intentado conciliar el sueño con una sonrisa en sus labios. Era feliz.
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Esta bitácora nació del dolor más desgarrado. Continuó con una resaca de amor. Ahora sólo cuenta las crónicas de un mesetario que camina sin rumbo por la vida.